Ouka Leele, mi estrella.
Siempre me ha gustado mirar las
estrellas, cuando era niño me tumbaba en la playa abstraído en ver como
titilaban esos puntos de luz y jugaba a imaginar que algo me decían.
En cierto sentido tú naciste como una estrella,
cual supernova en el imaginario desbordante de tu amigo “El Hortelano”, y sin
yo saberlo, quizás, desde ese momento comenzaste a iluminar y despejar las
brumas de mi camino creativo. Me resulta verdaderamente curioso cómo sin
conocer tu obra en esos momentos, nuestros caminos se iban a cruzar años
después.
Empecé a revelar y positivar mis fotos
con la intención de que fueran, en algún sentido, pinceladas a la vida, visiones
a mi medida.
Tú en los ochenta, desde tus comienzos,
te decantaste en hacer “poesía visual”, como tú misma lo definiste. Fuiste
coloreando esos mundos que pensabas y dabas forma.
El mundo de la acuarela unido a la
fotografía nos unió, en mi caso a partir de una fotografía coloreada de mi
madre que me supuso, por así decirlo, la chispa, la idea de lanzarme a coger las
acuarelas que guardaba del colegio. Comencé a plasmar en unas fotografías de
viajes que tenía seleccionadas para una exposición, y sin saberlo un nuevo mundo
aparecía ante mí. Fluía casi de forma catártica y me desvelaba algo lleno de
posibilidades.
Es
curioso como un tiempo después, cayera en mis manos un libro sobre una
exposición tuya y sentí como una conexión, un escalofrío, un pálpito en donde la
energía común que nos unía, se alimentaba por la pasión de crear metáforas
personales que, de una forma u otra, eran caminos hacia un mundo propio.
Te he seguido durante años a través de
tus exposiciones y publicaciones, así como en redes. El día que desapareciste
fue para mí doloroso, se había apagado una estrella que había sido una
influencia para mi importante. Me queda el consuelo de saber que igual que una
estrella, tu luz tardará años, por no decir siglos en desaparecer…
Siento que sigues ahí en cada momento desplegando
tu magia a través del color que hace que cada instante captado sea algo nuevo y
diferente.
Hay algo que te hace inmortal, un algo que
es reconocible y te pertenece sólo a ti. Ha salido de tu corazón y de tu alma,
formando tu genio que a partir de ahí se hace universal.
Estas líneas son un homenaje y un
recuerdo para ti, Bárbara Allende Gil de Biedma. He seleccionado con tu
permiso, obras (alojadas en Internet) que ilustran ese mundo que has hecho tan
único, coloreando vida.
Has sido para mí importante y es por eso
que te doy las gracias, es por eso que seguirás siempre ahí y es por eso que
esta es mi forma de rendirte tributo.
Ouka Leele estás siempre con nosotros
cuando miramos al cielo, no te olvidamos.
















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