profundo Azul
“el silencio lo inunda todo,
mi cuerpo se desvanece
mecido por el ritmo acompasado de mi respiración.
El profundo Azul
domina el espacio
Y con su paz me abraza y me da la bienvenida a su mágico
mundo…”
Sumergirme en el mar ha sido y es, una de las experiencias
más enriquecedoras de mi vida.
Ya el descenso es fascinante. Dejándote caer de forma lenta
y plácida, notando una sensación de ingravidez total.
Y sientes como el azul que te rodea como un sedante. Miro
hacia arriba y la luz que se filtra desde la superficie, muestra tenues
irisaciones que bailan junto a las burbujas que libero al respirar.
Burbujas que se enlazan, como no, con los centenares, quizás
miles de pececillos que al igual que estrellas inundan la inmensa bóveda que me
cobija.
Rodeado de agua, formando parte indivisible del azul que me abraza,
comienzo a explorar…
A ver, haciéndome partícipe, más si cabe, de tanta belleza
sin igual.
El color, hasta el momento dormido teñido de azul, irrumpe con fuerza cuando ilumino con mi foco las oquedades del manto rocoso y descubro a los habitantes de tan fantástico lugar.
Los amarillos de las anémonas, los naranjas de las estrellas
de mar, el violeta de las elegantes gorgonias o el rojo intenso del coral…
Una sinfonía de color que acompaña al canto de sirena en que
se ha convertido mi respiración.
Ese aire que respiro y que transformado en burbujas va
ascendiendo hacia la superficie, dejando a su paso la sutil melodía que se
quedará grabada en mi memoria para siempre.
Esto es para mí bucear. Volver al origen, sintiendo el abrazo del mar.
Ya no soy de la tierra, soy del agua. Soy Agua.





















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